domingo, 12 de mayo de 2013

La incertidumbre



Muchas veces las personas manifiestan su deseo de no sentir temor y duda ante los acontecimientos importantes presentes y futuros, porque lo identifican como un signo de debilidad, haciendo caso de ello y paralizándose. “No quiero sentir eso, no debería sentirme así”.
Lo que muchas personas no saben es que sentirse así es un aviso de que lo que están viviendo es algo importante y que deben aceptar esas sensaciones de incertidumbre como algo normal y necesario. El cerebro se anticipa, barajando las diferentes posibilidades y quiere que todo salga bien.
Si aceptamos esas sensaciones como “avisos”, y no nos agobiamos por cómo nos sentimos, el cerebro estará listo para enfrentarse y tomar decisiones.

Los cambios seguirán apareciendo en nuestras vidas así que, centrémonos en lo que tenemos y no en lo que nos falta.
En lo que está ocurriendo y no en lo que ocurrirá.
En lo que necesito y no en lo que es prescindible.

En definitiva, centrándome en el presente y en lo que es conveniente para mí aquí y ahora, la incertidumbre dejará de ser una amenaza.