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jueves, 13 de junio de 2013

Manejo del estado de ánimo (1) - Introducción



La creencia popular transmite que el estado de ánimo debería ser siempre igual, y más si no tenemos ningún motivo real para estar mal o nos dicen que no lo tenemos.

También se cree que el hecho de que estemos tristes o contentos no depende de nosotros mismos sino exclusivamente de lo que sucede a nuestro alrededor.

Otro error frecuente es creer que nuestro estado de ánimo, y por tanto nuestra felicidad, está en manos del número de cosas que tenemos o del número de personas que están a nuestro lado.

En otros casos, la confusión aparece cuando se cree que el buen estado de ánimo está sujeto a la creencia de una vida sin problemas, tristezas, inseguridades, frustraciones y obstáculos.

Otro error habitual es llamar depresión o estar depresiv@, a estados transitorios de tristeza, preocupación o desánimo.

La persona que se entristece con facilidad es una persona débil, perdedora, loca y/o deprimida, es otra etiqueta muy habitual y errónea. Aquí esta la idea de que son "los otros" los que sufrirán "eso" con la idea de la depresión como un estado exclusivo de aquellos. No es así y veremos por qué.

"Cuando estés deprimido tómate una pastilla, permanece en la cama o inactivo (hasta que se te pase) o tomate una copa" . ¡¡¡¡ Marchando una ración de soluciones cómodas, rápidas y mágicas¡¡¡¡ ¡¡¡¡Oído cocina ¡¡¡ ;D
En la segunda  y tercera parte veremos algunas claves para manejar nuestro estado de ánimo de forma correcta y diferenciarlo claramente de una depresión.

(Continúa en parte 2 y parte 3)

domingo, 12 de mayo de 2013

La incertidumbre



Muchas veces las personas manifiestan su deseo de no sentir temor y duda ante los acontecimientos importantes presentes y futuros, porque lo identifican como un signo de debilidad, haciendo caso de ello y paralizándose. “No quiero sentir eso, no debería sentirme así”.
Lo que muchas personas no saben es que sentirse así es un aviso de que lo que están viviendo es algo importante y que deben aceptar esas sensaciones de incertidumbre como algo normal y necesario. El cerebro se anticipa, barajando las diferentes posibilidades y quiere que todo salga bien.
Si aceptamos esas sensaciones como “avisos”, y no nos agobiamos por cómo nos sentimos, el cerebro estará listo para enfrentarse y tomar decisiones.

Los cambios seguirán apareciendo en nuestras vidas así que, centrémonos en lo que tenemos y no en lo que nos falta.
En lo que está ocurriendo y no en lo que ocurrirá.
En lo que necesito y no en lo que es prescindible.

En definitiva, centrándome en el presente y en lo que es conveniente para mí aquí y ahora, la incertidumbre dejará de ser una amenaza.