lunes, 26 de mayo de 2014

7 claves de una buena autoestima y Cuento "El verdadero valor del anillo"

¿Cómo me quiero y me valoro más?

Según el Diccionario de la Real Academia (2001), la palabra autoestima significa "valoración generalmente positiva de sí mismo". Sin embargo, aunque parece que es algo que podemos tener sin más, lo que algunas personas no conocen es la que la autoestima se origina desde nuestra infancia y que varía dependiendo de las situaciones vividas y cómo nos enfrentamos a ellas. Además,la autoestima se relaciona erróneamente con ser una persona segura, con muchos conocimientos y sin problemas. 

Realmente, la persona con una buena autoestima posee las siguientes características:


-No dispone de una autoestima ni siempre alta, ni tampoco bajísima; es decir, la persona con una buena autoestima no se va a los extremos, y es consciente de las cualidades y los defectos, además de las limitaciones que pueda tener en cada momento; además hace lo mismo con los demás, proporcionando un visión justa, respetuosa y empática del otro.
-Su estado psicológico general y, sus emociones y pensamientos, no dependen de la opinión de los demás pero sí tiene en cuenta los consejos y a las personas que pueden tener más experiencia o más conocimientos en un área de la vida. Por tanto, no están preocupados de la opinión de los demás, y se enriquecen continuamente de los otros.
-Es consciente de sus limitaciones y carencias que quiere mejorar, equilibrando sus defectos con sus cualidades complementarias, e intentando no disculparse ni justificarse si cometen algún error.
-Tiene una buena tolerancia a la frustración y acepta los retos y los estados de sufrimiento y de emociones negativas, como algo natural y necesario soportar, para afrontar y superar algunos momentos vitales de su vida, y así valorar los regalos que le da la vida. 
-Saborea la vida, acepta la transiciones de la vida, con los momentos positivos y los estados desagradables, como algo natural, necesario, y que aportarán, seguro.
-La baja necesidad de tenerlo todo controlado, va unido a la buena tolerancia a la frustración. Acepta, espera y afronta los acontecimientos. De esta manera consigue lo que no busca: aceptación de la incertidumbre y mayor control sobre su vida porque, planifica, prevé, no aplaza ni evita situaciones significativas, y se enfrenta a retos y disfruta de actividades nuevas como experiencias interesantes e enriquecedoras.
-Aprende constantemente, "solo sabe que no sabe nada", abiert@ a críticas y cambios, inquiet@, curios@. La persona con buena autoestima no es el más sabi@ ni el que más conocimientos tiene, sino el que está continuamente aprendiendo y es consciente de su gran desconocimiento, y lo admite abiertamente cuando es necesario.

¿Conocías estas claves sobre la autoestima? ¿Conocías los diferentes elementos que influyen en ella? ¿Sabías que la autoestima estamos cambiandola y mejorándola a lo largo de nuestra vida? Espero tus reflexiones.


La historia que muestro a continuación pretende servir de metáfora del valor de nuestra autoestima. Os dejo la historia y una imagen de ella elaborada por mí para que podáis compartirla más fácilmente. 


El Verdadero Valor del Anillo 

- Vengo, maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas para hacer nada. Me dicen que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto. ¿Cómo puedo mejorar? ¿Qué puedo hacer para que me valoren más? 
El maestro, sin mirarlo, le dijo:

- Cuánto lo siento muchacho.No puedo ayudarte, ya que debo resolver primero mi propio problema. Quizás después... 
Y haciendo una pausas agregó:
-Si quisieras ayudarme tú a mí, yo podría resolver este tema con más rapidez, y después, tal vez te pueda ayudar.

-E.... Encantado - titubeó el muchacho, sintiéndose otra vez que era desvalorizado y sus necesidades postergadas.-

- Bien - continuó el maestro. Se quitó un anillo que llevaba en el dedo meñique de la mano izquierda y dándoselo al muchacho, añadió:

- Toma el caballo que está ahí afuera y cabalga hasta el mercado. Debo vender este anillo,porque tengo que pagar una deuda. Es necesario que obtengas por él la mayor suma posible, pero no aceptes menos de una moneda de oro. Vete y regresa con esa moneda lo más rápido que puedas.

El joven tomó el anillo y partió. Apenas llegó empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes, que lo miraban con algo de interés hasta que el joven decía lo que pedía por él.

Cuando el muchacho mencionaba la moneda de oro, algunos reían, otros giraban la cara y tan sólo un anciano fue lo bastante amable como para tomarse la molestia de explicarle que una moneda de oro era demasiado valiosa como para entregarla a cambio de un anillo. Con afán de de ayudar, alguien le ofreció una moneda de plata y un recipiente de cobre, pero el joven tenía instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro y rechazó la oferta.

Después de ofrecer la joya a todas las personas que se cruzaron con él en el mercado, que fueron más de cien, y abatido por su fracaso, montó en su caballo y regresó. Cuánto hubiera deseado el joven tener una moneda de oro para entregársela al maestro y liberarlo de su preocupación, para poder recibir al fin su consejo y ayuda.

Entró en la habitación.

- Maestro- dijo-  lo siento. No es posible conseguir lo que me pediste. Quizás hubiera conseguido dos o tres monedas de plata, pero no creo que yo pueda engañar a nadie respecto del verdadero valor del anillo.

- ¡Eso que has dicho es muy importante, joven amigo! - contestó sonriente el maestro-Debemos conocer primero el verdadero valor del anillo. Vuelve a montar y vete a ver al joyero. ¿Quien mejor que él puede saberlo? Dile que quisieras vender el anillo, y pregúntale cuanto te da por él .Pero no importa cuanto te ofrezca, no se lo vendas. Vuelve aquí con mi anillo. El joven volvió a cabalgar.

El joyero examinó el anillo a la luz del candil, lo miró con su lupa, lo pesó y luego le dijo: 
- Dile al maestro, muchacho que si lo quiere vender ya mismo, no puedo darle más de ........... 58 monedas de oro por su anillo.

- ¿¿58 monedas?? - exclamó el joven.

- Si - replicó el joyero- Yo sé que con el tiempo podríamos obtener por él cerca de 70 monedas, pero si la venta es urgente...

El joven corrió emocionado a casa del maestro a contarle lo sucedido. 
- Siéntate - dijo el maestro después de escucharlo. Tu eres como este anillo: una joya valiosa y única.Y como tal solo puede evaluarte verdadero experto. ¿Por qué vas por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?

Y diciendo esto, volvió a ponerse el anillo en el dedo pequeño de su mano izquierda. (Jorge Bucay)


¿Qué te ha parecido la historia? ¿Te ha gustado?