Las manifestaciones de la depresión varían de una persona a otra, así como su intensidad, duración y consecuencias.
La persona que sufre depresión manifiesta cinco o más de los síntomas siguientes a diario, con una duración de más de dos semanas:
- Intensos y frecuentes sentimientos de tristeza, desesperanza, culpabilidad, indiferencia, irritabilidad, vacío, inutilidad y falta de interés o de disfrute por actividades que antes no suponían ningún esfuerzo ni malestar.
- Cambios en el apetito, en el deseo sexual, el peso, la resistencia física y mental y en el sueño junto con dolores, que no son explicados por los efectos secundarios de un tratamiento farmacológico y/o por una enfermedad.
- Disminución del nivel de actividad, inquietud y lentitud a la hora de hablar o de moverse y dificultad y/o agobio para llevar a cabo actividades cotidianas.
- Presencia de un gran esfuerzo por concentrarse, para memorizar y/o atender en actividades que antes no suponían para nada ese tremendo esfuerzo.
Consecuencias inmediatas: desinterés, caída del rendimiento y de la actividad junto con críticas y malestar por parte del depresivo y/o sus allegados.
Consecuencias inmediatas: desinterés, caída del rendimiento y de la actividad junto con críticas y malestar por parte del depresivo y/o sus allegados.
- Consecuencias negativas en las relaciones familiares, de pareja, laborales y sociales, vividas y reflejadas por la gente cercana en las que el paciente es el último en manifestarlas y asumirlas.
Estos síntomas a veces no son explicados por la situación personal que se está viviendo (en la mayoría de los casos aparecen a posteriori de situaciones importantes), no se sufren todos de golpe, y tras muchos intentos por sentirse mejor la persona manifiesta "no ser feliz".
Continúa en Parte 3
