La creencia popular transmite que el estado de ánimo debería ser siempre igual, y más si no tenemos ningún motivo real para estar mal o nos dicen que no lo tenemos.
También se cree que el hecho de que estemos tristes o contentos no depende de nosotros mismos sino exclusivamente de lo que sucede a nuestro alrededor.
Otro error frecuente es creer que nuestro estado de ánimo, y por tanto nuestra felicidad, está en manos del número de cosas que tenemos o del número de personas que están a nuestro lado.
En otros casos, la confusión aparece cuando se cree que el buen estado de ánimo está sujeto a la creencia de una vida sin problemas, tristezas, inseguridades, frustraciones y obstáculos.
Otro error habitual es llamar depresión o estar depresiv@, a estados transitorios de tristeza, preocupación o desánimo.
La persona que se entristece con facilidad es una persona débil, perdedora, loca y/o deprimida, es otra etiqueta muy habitual y errónea. Aquí esta la idea de que son "los otros" los que sufrirán "eso" con la idea de la depresión como un estado exclusivo de aquellos. No es así y veremos por qué.
"Cuando estés deprimido tómate una pastilla, permanece en la cama o inactivo (hasta que se te pase) o tomate una copa" . ¡¡¡¡ Marchando una ración de soluciones cómodas, rápidas y mágicas¡¡¡¡ ¡¡¡¡Oído cocina ¡¡¡ ;D
En la segunda y tercera parte veremos algunas claves para manejar nuestro estado de ánimo de forma correcta y diferenciarlo claramente de una depresión.
(Continúa en parte 2 y parte 3)
(Continúa en parte 2 y parte 3)
